Por Juan Carlos Salazar

Hoy mientras reparaba las bicicletas de mis hijos, no porque les den mucho uso sino por falta completa del mismo, comprendí algo muy importante. Mis hijos se perdieron por completo una etapa increíble de sus vidas, la etapa de la bicicleta, de la independencia y el descubrimiento de la ciudad. El conocer su ciudad, su entorno y por sobre todo a sus vecinos. 

Yo crecí en bicicleta, mi generación casi completa creció en bicicleta. Muchos de mis buenos amigos los conocí en bicicleta y recuerdo muy bien el día que aprendi a montarla. El Tigre Rocasermeño y su mama se encargaron que yo descubriera ese maravilloso mundo. Sí mi memoria no me falla, y mi geografía de niño no me engaña vivían en la colonia El Sauce en la zona 2, allá por los años entre 1975 y 1976. Una vez aprendí mi quedé enamorado de las ruedas. 

La bicicleta me dio mi primera experiencia con la ciudad. Primero fue la calle en donde vivía, después fue la cuadra, y más tarde, conforme la experiencia me iba moldeando, me aventaba a conocer toda la colonia. La edad me extendía mis fronteras y mas aún los amigos extendían mi ciudad. Toda expedición era más alegre siempre con amigos, y de esos que no dicen que no a nada, siempre tuve muchos. Y pensándolo bien talvez soy yo el que no decía que no a nada.

De la bicicleta me gradué a una moto, la que tampoco nunca dejé. La moto me llevó a los lugares más lejanos que nunca me imaginé, conocí la ciudad y me enamoré de ella. Claro después vino el carro y demás. No sé cuántas generaciones más después de la mía conocieron la ciudad igual que yo, lo que, si se es que muchos de los “millenials” y mis hijos, ya no conocieron ni la bicicleta ni la ciudad. 

Las próximas generaciones creo que conocerán otra realidad de la bicicleta y de la ciudad. Conocerán a la bicicleta como un medio de transporte y no como un juguete. No es por pasión ni afición, es porque el modelo de cómo nos movemos en la ciudad está al borde del cambio. El tráfico se incrementa día a día, el costo de estacionar seguirá subiendo año con año, tener carro será cada vez más caro y la bicicleta será el complemento perfecto a los dos pies con los que nacimos. 

Tenemos que pensar donde vivimos, donde trabajamos y donde descansamos. Las ubicaciones más deseadas serán las que estén dentro de un rango de movilidad en donde se pueda escoger como se desea mover, y no estar obligado a una sola opción.

No perdamos el valor de conocer nuestra ciudad en bicicleta, de hacer ejercicio mientras disfrutamos de la brisa en la cara. No perdamos el valor de vivir en la ciudad.

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