Por Christian Smith

El 19 de Septiembre de 1947, el Congreso de la República,  a través del Decreto No. 425, ordena la creación del Instituto de Antropología e Historia de Guatemala (IDAEH) con el fin de proteger el patrimonio: arqueológico, cultural, artístico, pintoresco, histórico, típico, natural (eso sí, solo si es belleza natural), monumental y…….hmmm………faltará algún otro adjetivo que ayude a generalizar más la protección……a sí, folklórico.

La creación del IDAEH en el año de 1947 es para mi, una noble propuesta.  Claramente es una de las responsabilidades del gobierno velar por la conservación, cuidado y promoción de sus sitios patrimoniales.  Pero tan entusiasmados estaban nuestros padres de la patria con su niño que le dieron poderes absurdos y responsabilidades ridículas.

Son tres los artículos que gritan ser revisados:

El Artículo 1 declara a todo cuanto lleve los adjetivos antes descritos como tesoro nacional, sea quien sea su dueño, y por ende, meritorio de la protección del estado.  ¿Así de fácil? Si, así de fácil.

El Artículo 2 procede a detallar cuales para el estado son objetos meritorios de su protección: Arqueológicos, Históricos, Típicos y Artísticos.  Son tan amplias y vagas las definiciones de cada uno que prácticamente todo bajo el vuelo del quetzal es digno de su protección.  ¡Pero no se limitan a proteger objetos! El IDAEH tiene la obligación de proteger a la población de lugares típicos y/o pintorescos.  Megapaca, tus días están contados.

El Artículo 3 prohíbe la: destrucción, reforma, reparación, restauración y cambio de sitio de los objetos antes mencionados sin la expresa autorización del IDAEH.  Tengo una tía que vio el techo de su casa desplomarse esperando a que la Protectora de nuestro Patrimonio le diera permiso de cambiar las vigas podridas de su techo.

Leyendo los amplios poderes que el Decreto 425 confiere al IDAEH es evidente que muchos no han sido más que poderes en papel.  

El IDAEH fracaso completamente en mantener el patrimonio pintoresco y típico de todos los pueblos del lago de Atitlán.  Hoy en día, casi todos son un monumento al block. Fracasando rotundamente en mantener la belleza natural del lago de Atitlán, que de seguir la contaminación como va, desaparecerá para siempre como un lago de aguas cristalinas. 

En lo que está haciendo un excelente trabajo es en declarar a diestra y a siniestra edificaciones privadas como objetos históricos. ¿Que es un monumento histórico para el IDAEH? Fácil, una edificación con más de 50 años.   Caer bajo la “protección” del IDAEH es condenar a un inmueble al abandono y al deterioro.  Sus dueños no pueden hacer nada con él debido a la intransigencia de sus protectores.  Peor aún, edificaciones que ya están en abandono y deterioro siguen protegidas por el IDAEH, creando sitios arqueológicos en plena ciudad. Sitios a los que nadie quiere entrar ni por los que nadie quiere caminar.  En vez de conservar un estilo arquitectónico, el IDAEH esta creando ruinas urbanas, despoblando barrios, destruyendo centros históricos.

Desde un punto de vista urbano estoy totalmente de acuerdo en proteger edificaciones que le den una ventana al pasado a futuras generaciones.  Edificaciones que contribuyan y continúen aportando a su población, ya sea a través de su arquitectura o de sus usos, pero edificaciones que sean de propiedad pública o religiosa.  Si el IDAEH quiere proteger una casa “histórica” en manos de un privado, que la compre.  Punto. Hasta ahí los poderes del IDAEH en cuanto Edificaciones Históricas y nada más.

Se debieran excluir de los tres artículos antes mencionados todas las edificaciones de propiedad privada.  Las Municipalidades están en una mejor posición que el IDAEH para motivar a propietarios a conservar edificios históricos, tanto por su influencia en el desarrollo urbano como por el otorgamiento de incentivos económicos y constructivos.  Un importante mecanismo utilizado por municipalidades alrededor del mundo para conservar edificaciones históricas es el de Transferencias de Edificabilidad.  Bajo este mecanismo se han conservado y protegido cientos de propiedades históricas sin que ello signifique un sacrificio para nadie.

Entonces, la pregunta para el IDAEH no debiera ser si se conserva o no se conserva una propiedad.  Debiera ser, ¿ si se compra o no se compra?

 

 

 

 

 

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