Guatemala, 13 de Abril de 2016 

Sr. Rubén Pérez

Departamento de Regulación de los Programas de Salud y Ambiente

Ministerio de Salud

Guatemala

 

Estimado Sr. Pérez:

Hace unos meses estuve en un desayuno donde su jefe anterior, el Lic. Mariano Rayo, trato sin mucho éxito el justificar su decisión de firmar y volver ley los Acuerdos Ministeriales: 7-2016, 8-2016 y  9-2016.  Según nos explicaba el Lic. Rayo, su decisión fue guiada por la misión que tiene su Ministerio de prevenir, más que curar,  las enfermedades que afligen a los guatemaltecos.  Leyes que busquen prevenir enfermedades serán de mayor beneficio para la población y para el presupuesto de la nación, nos explicaba él.  El ciudadano va a estar mejor si no se enferma y el presupuesto más sano si el gobierno no tiene que gastar en curarlo.  Es por ello que estas leyes exigen que los desarrollos inmobiliarios cuenten con agua potable para sus residentes como también sistema de drenajes y tratamiento de aguas residuales. No la vi venir cuando explicó que muchas de las enfermedades se debían a que gran parte de la población tomaba agua contaminada.  ¿Tomar agua contaminada lo enferma a uno? Quien lo iba a imaginar. 

Que el Ministerio donde usted trabaja no estuviera preparado en lo más mínimo para poner en marcha dichos acuerdos no le quitaba el sueño.  Que varias Municipalidades del país ya exigían los mismos requisitos  para otorgar licencias de construcción y que ya tenían la experiencia y la capacidad para procesar los cientos de expedientes que recibían mensualmente, tampoco le quitaba el sueño.   No le quitaba el sueño ya que por pura casualidad hubo cambio de gobierno y de Ministro de Salud días después de que él firmara los acuerdos.

Como ciudadano de este país estoy de acuerdo con la premisa del Ministerio de Salud en exigirle a los desarrollos inmobiliarios que provean de agua potable a sus residentes y traten las aguas residuales para que los siguientes desarrollos inmobiliarios puedan hacer lo mismo para los suyos.  Como desarrollador inmobiliario, vi como la irresponsabilidad de un Ministro y la ineficiencia burocrática de un Ministerio pararon en seco el avance de un  sector económico del país que da miles de empleos directos e indirectos, así como también millones de Quetzales en impuestos al fisco.

Le dirijo esta carta,  porque me entere que fue usted quien más lucho por que estos Acuerdos entraran en vigencia y permanecieran así aún siendo obvio que su Ministerio no tenía ni los recursos ni el personal para hacer cumplir con todo cuanto se establecía en los Acuerdos. Su insistencia imagino que nace, al igual que la del  Lic. Rayo, en prevenir enfermedades y proveer a todos los guatemaltecos de agua potable para beber. 

Es por esto que le pido tome esto en consideración: mientras usted y el Lic. Rayo se felicitaban por poner en marcha leyes que en efecto duplicaban los requerimientos exigidos por las Municipalidades, mientras ustedes frenaban un generador de desarrollo para el país y mientras ustedes ignoraban las consecuencias de sus actos, el mayor reservorio de agua potable de Guatemala estaba y está desapareciendo.  Desaparece a plena vista de todos los guatemaltecos y de todos los turistas que vienen a admirar su belleza. 

No puedo creer Sr. Pérez, que un Ministerio que profesa luchar por la prevención de enfermedades a través de acuerdos que exigen agua potable para todos, permita que la fuente de agua potable más grande del país y que abastece a más de 150,000 guatemaltecos, se pierda para siempre debido al ingreso constante de aguas servidas de más de 500,000 guatemaltecos. 

No puedo creer Sr. Pérez, que el Ministerio de Salud nunca haya brindado apoyo alguno alas entidades que están luchando desesperadamente por salvar los veinte y cinco mil millones de metros cúbicos (25,000,000,000 m3) de agua potable que esta fuente representa.    Para ponerle ese volumen en perspectiva, representa 8 veces el volumen de agua del Lago de Izabal. Mejor aún,  es suficiente agua para proveer por 18 años las necesidades diarias de los quince millones de guatemaltecos que habitamos en este país.  

No puedo creer Sr. Pérez que el Ministerio de Salud no haga nada y siga sin hacer nada mientras el lago más lindo del planeta muere lentamente. Mientras el agua de cientos de miles de guatemaltecos se torna intomable. Mientras la fuente de empleo para cientos de miles más deja de serlo. Mientras uno de nuestros mayores orgullos pasa a ser una de nuestras mayores vergüenzas.

Quiero creer Sr. Pérez que usted es un hombre que se dará cuenta de la gran responsabilidad que tiene su Ministerio y del poco tiempo que tiene el Lago de Atitlán.

 

Atentamente,

 

Christian Smith 

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