por Cecilia Berberat

Los humanos nos caracterizamos por nuestra habilidad de razonamiento y nuestra necesidad de convivencia. Somos criaturas sociales. Con el pasar del tiempo hemos evolucionado tanto como individuos y sociedad, creando infraestructuras que facilitan y satisfacen nuestras necesidades básicas, por consecuencia hemos también creado barreras entre nosotros, que nos desconectan y aíslan.  Vivimos la mayoría de nuestro tiempo dentro de estas murallas urbanas creando una brecha entre nosotros como humanos y nuestro medio ambiente.  Estas observaciones me llevan a preguntarme cómo, a través del diseño, podemos recobrar el balance entre los miembros de nuestra sociedad y el espacio que nos rodea.  

La vida urbana nos ha llevado a vivir en espacios mucho más reducidos en comparación a las generaciones pasadas, pero nuestra planificación urbana e infraestructura no ha evolucionado al mismo ritmo  que nuestro crecimiento demográfico y necesidades actuales. Uno de los grandes desafíos de hoy en día es la adaptación de los espacios interiores de los edificios existentes para usos distintos.  La calidad de los espacios depende de la flexibilidad y adaptación a los tamaños que nos exige la vida urbana.

Con la reducción de los espacios vitales, el diseño de interiores se vuelve muy importante ya que cada metro cuadrado debe ser utilizado de una forma eficiente y además agradable de vivir.  Lo mismo ocurre con el espacio de oficina y comercial, por lo tanto el trabajo en conjunto del arquitecto y el diseñador de interiores es indispensable para lograr la optimización del volumen espacial así como el tratamiento superficial.

Heredamos la creencia que un espacio vital grande nos da mejor calidad de  vida. Sin embargo, en espacios pequeños bien distribuidos podemos logra una interacción sana que nos lleva a una vida más balanceada y feliz. Esta armonía en el espacio vital se traduce en una mejor interacción social y por lo tanto en una reducción de la agresividad en general.

 

“Happiness Only Real When Shared”  

-Christopher McCandless-


Podemos diseñar ciudades mejores donde lo urbano tenga una relación más balanceada con el sistema natural. El desafío de las ciudades del siglo 21 es entender que la naturaleza como las cosas hechas por el hombre deben estar conectadas.

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