por Juan Carlos Salazar

La seguridad es uno de las necesidades básicas que como seres humanos debemos satisfacer. En la escala creada por Abraham Manslow en 1943 la seguridad figura como el puesto número dos.

En Guatemala hemos sido golpeados por la seguridad por todos lados. Los delincuentes que por robarnos un celular o Q100 nos pegan un tiro provocando que todo extraño en la calle me parezca un delincuente que me quiere hacer algo. Los delincuentes que se entran a las casas y sin saciarse de vaciarla, golpean y humillan a los inquilinos, llevándose hasta los recuerdos de una vida tranquila. Los que entran a tiendas a robar y hacen que al resto de clientes nos traten como posibles ladrones. Los delincuentes de cuello blanco que nos ofrecen productos y servicios de calidad y a la hora de la entrega se desvanecen detrás del sagrado nombre de una corporación o peor aún detrás de sus empleados de primera línea.  Los delincuentes que se visten de padres de la patria para terminar de robar todo lo que los anteriores nos han dejado. Podría escribir el día entero de estos…nos ha tocado duro.

¡Y nos hemos protegido! Vaya que en Guatemala nos hemos protegido. Hemos construido verdaderas fortalezas. Muros de muchos metros de altura, con kilómetros de Razzor Ribbon y alambre espigado. Muro alrededor de la casa, alrededor del condominio y si podemos alrededor de la colonia. En la puerta de cada uno de los muros requerimos de una garita y en cada garita un guardia. Dos mejor. Tres si tengo que hacer que alguien cuide que no se roben el muro. Mientras más garitas y muros mejor. Mientras más guardias mejor. Mientras menos conozca a mis vecinos mejor.

Salimos de nuestros fuertes y nos subimos a nuestros carros. A toparnos en un tráfico que no da más miedo porque no hay más motos ni policías. Para esto polarizamos nuestros carros. Mientras más obscuro mejor. Nadie me ve. No veo a nadie. Con esos polarizados realmente no veo nada. Podrían ser cartones los vidrio que lo mismo da.

El tema de la seguridad me saltó hace algunos días que encontré que se estaba construyendo otra garita más en Vista Hermosa 2. Precisamente sobre la 23 avenida. Una calle que topa en un redondel, una calle que no va a ningún lado. Por eso mismo es aún más fácil cerrarla. Es más hasta lógico parece. Hay varios proyectos al fondo que tiene sus garitas. Viene un proyecto de casas que seguro tendrá sus garitas. Agentes de seguridad sobre agentes de seguridad.

Me temo que mientras más nos aislemos más nos exponemos.  Mientras más temamos del prójimo más rápido terminaremos de enemigos.

En alguno momento leí algún libro que me abrió la cabeza y me puso de frente al tema. Ojos en la calle. Pero ojo de vecinos no ojos de agentes de seguridad. Hay un rotulo en una agencia de seguridad en la zona 5 que dice: se contratan agentes de seguridad, contratación inmediata. Esos no me van a cuidar, ellos tienen hambre, y necesitan un trabajo.

Todos los días veo a una niña que seguramente ha de ser de la edad de la mía bajarse del bus en la zona 4. Nadie la espera. Se baja y camina sola por la calle hasta llegar a una cafetería en donde asumo que avisa que llegó. Después sube a su edificio. Mi esposa jamás dejaría que esto pasase. Pero ella no podría estar más segura. Todos la vemos y la cuidamos. No sé cómo se llama, pero desde que se baja del bus hasta que entra a su edificio está protegida por sus vecinos.

Y no hay garita. 

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